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¿Qué pruebas médicas son necesarias para diagnosticar un trastorno neurocognitivo o demencia?

Recibir un diagnóstico de demencia no es algo que ocurra de un día para otro. Implica un proceso clínico cuidadoso, que considera múltiples factores y requiere de distintas evaluaciones. Aunque es común que los síntomas inicien con “olvidos”, no toda pérdida de memoria es demencia. Por eso, un diagnóstico temprano, claro y preciso es fundamental para planificar el cuidado, brindar apoyo y tomar decisiones informadas.

A continuación, te explicamos qué pruebas son necesarias para diagnosticar un trastorno neurocognitivo, como el Alzheimer, la demencia vascular o la demencia por cuerpos de Lewy, entre otras.

1. Entrevista clínica y valoración funcional

El primer paso lo da generalmente un médico o médica de primer contacto, como un geriatra, neurólogo/a o médico general capacitado. Se realiza una entrevista detallada que explora:

  • Cambios en la memoria, el lenguaje, el juicio o la orientación
  • Duración y evolución de los síntomas
  • Cambios en el comportamiento o en la vida diaria
  • Historial médico, psiquiátrico y familiar
  • Medicamentos actuales
  • Información aportada por familiares o personas cuidadoras

También se suele aplicar una escala funcional para evaluar si la persona mantiene su autonomía en actividades básicas (bañarse, vestirse, alimentarse) o instrumentales (manejar dinero, usar transporte, hacer compras).

2. Pruebas cognitivas breves

Son herramientas estandarizadas que permiten identificar posibles alteraciones en la memoria, atención, lenguaje, orientación y habilidades visoespaciales. Algunas de las más utilizadas son:

  • Mini-Mental State Examination (MMSE)
  • Montreal Cognitive Assessment (MoCA)
  • Test del Reloj
  • Test de recuerdo de palabras

Estas pruebas no confirman un diagnóstico por sí solas, pero ayudan a detectar si hay deterioro cognitivo y en qué áreas.

3. Evaluación neuropsicológica completa

Cuando se sospecha un trastorno neurocognitivo, una evaluación neuropsicológica permite obtener un perfil detallado del funcionamiento cerebral. Evalúa memoria, atención, funciones ejecutivas, lenguaje, percepción y estado emocional. Es útil para:

  • Detectar deterioros sutiles
  • Diferenciar tipos de demencia
  • Diseñar planes de apoyo y rehabilitación cognitiva
  • Monitorear la progresión en el tiempo

“La evaluación neuropsicológica es el estándar de oro para caracterizar el deterioro cognitivo leve.”
— World Alzheimer Report, 2022

4. Exámenes de laboratorio

Se realizan para descartar otras causas de los síntomas, como deficiencias nutricionales o enfermedades metabólicas. Los más comunes son:

  • Biometría hemática
  • Glucosa y perfil de lípidos
  • Función hepática y renal
  • Hormonas tiroideas
  • Vitamina B12 y ácido fólico
  • Serologías (cuando hay sospecha de infecciones)

Estas pruebas ayudan a identificar condiciones reversibles que podrían estar afectando la cognición.

5. Estudios de imagen cerebral

Para observar la estructura del cerebro y descartar otras causas (tumores, infartos, hidrocefalia, etc.) se indican:

  • Tomografía computarizada (TAC)
  • Resonancia magnética cerebral (RM)

En algunos casos se utilizan estudios más especializados, como PET o SPECT, para observar el metabolismo cerebral o detectar depósitos anormales de proteínas, pero no siempre son necesarios.

6. Otras valoraciones complementarias

Según el caso, pueden solicitarse:

  • Valoración psiquiátrica (para descartar depresión, ansiedad u otras causas emocionales)
  • Evaluación funcional
  • Escalas de sobrecarga del cuidado para familiares o personas cuidadoras

¿Quién coordina todo este proceso?

Idealmente recomendamos que sea liderado por un profesional en geriatría o neurología acompañado de un especialista en neuropsicología. 

Es muy importante que el profesional que lidere el proceso esté abierto a trabajar con un enfoque interdisciplinario para beneficio de la persona enferma y su familia.

En Gericare promovemos este enfoque interdisciplinario porque creemos que un diagnóstico no es solo una etiqueta, sino una herramienta para cuidar mejor, con dignidad y a tiempo.

¿Y si hay sospechas pero no certeza?

No es necesario esperar a una crisis para iniciar una evaluación. Si hay dudas, cambios o inquietudes, es recomendable acercarse a un equipo capacitado. En Gericare, a través de RedGericare, orientamos a familias que están comenzando este proceso y no saben por dónde empezar.

Nota: Estas son solo guías de orientación y no sustituyen la opinión de otros profesionales.

Referencias

  • Alzheimer’s Disease International (2022). World Alzheimer Report: Life After Diagnosis
  • Organización Mundial de la Salud (2019). Dementia: A Public Health Priority
  • Instituto Nacional de Geriatría (México, 2023). Guía clínica para la detección de demencia
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